La ideologización de la juventud bonaerense

Jóvenes en un "escrache" público

Jóvenes en un "escrache" público

El texto del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires,  titulado «5to. Año. VERSIÓN PRELIMINAR. Política y ciudadanía y su enseñanza en el ciclo superior», traza las líneas maestras que configurarán la forma mentis de los jóvenes bonaerenses del futuro. Todo el texto tiene una impronta fuertemente ideológica. Entendemos el término en cuestión tal como lo concibe el mismo documento cuando afirma que todo discurso es ideológico en el sentido de ser una «…construcción de una visión del mundo que valida y legitima unos significados sobre otros…»[1].

Ahora bien, ¿sobre qué bases descansa la ideología que subyace en el presente documento? Si bien no se delinea la misma, sin embargo se dan elementos a partir de los cuales se puede intentar reconstruirla en orden a determinar algunas consecuencias de la misma.

El primer fundamento, dogmático éste, es que la realidad es dialéctica. Esta concepción dialéctica que reduce la realidad a la dimensión socio-histórica, es decir, concibe al sujeto y a la sociedad como resultado de las relaciones establecidas entre ellos. Refiere el texto: «La noción de sujetos permite hablar de personas ubicadas en tiempo y espacio, que establecen relaciones, y cuyas acciones y representaciones se desarrollan en contextos socio-culturales específicos. Exige una concepción dialéctica de base que entraña entender a los sujetos como constructores de los contextos, y al mismo tiempo a los contextos como constructores de los seres humanos como sujetos»[2].

A esta relación constitutiva de la sociedad y del sujeto, se añade esta otra afirmación: «Las relaciones que establecen los sujetos –las relaciones sociales– son siempre relaciones de poder»[3]. Por eso debe afirmarse, como lógica consecuencia, que las relaciones sociales son de lucha y disputa por mejores espacios, bienes, derechos, etc.[4]

Ahora bien, si la dimensión socio-cultural es una producción puramente humana, espacial y temporalmente situada, la cual depende, en última instancia, del poder acumulado, entonces la escuela deberá formar a los alumnos con un sentido crítico que proceda a desnaturalizar los fenómenos sociales, lo que equivale a afirmar que toda visión de mundo se validará no por la verdad de la misma sino por el poder acumulado que la sustenta.

Si todo es poder y el sujeto está atravesado por relaciones de poder (Foucault dixit!), entonces emergerá, indefectiblemente, el poder de resistencia. Estos puntos de resistencia están en todas partes dentro de una red de poder. No hay un centro único de rechazo, rebelión o subversión del poder[5].

De las premisas asentadas precedentemente se sigue, como lógica consecuencia, que el sistema legal de un país será el resultado de acuerdos que descansen, en última instancia, en el poder concentrado por quienes hayan determinado el contenido de ese mismo sistema. En efecto, todo derecho surge de la lucha social[6]. Sólo por medio de la lucha pueden expandirse los derechos. Quien no posea poder tendrá, obviamente, cercenados sus derechos.

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué ciudadanos surgirán como producto de esta ideologización?

En primer lugar, no regirá para ninguno de ellos la lógica de la verdad y del bien: sólo entenderán la vida en términos de poder, incluido el matrimonio y la familia. En toda la vida social, incluida la mismísima universidad, no regirá la argumentación sino la lógica del apriete. No se tratará de buscar ser sabio, ser mejor, sino ser más poderoso (tanto individual como grupalmente).

Daniel Scioli, Gobernador de la Pcia. de Bs. As.

Daniel Scioli, Gobernador de la Pcia. de Bs. As.

En segundo lugar, y en consonancia con lo anterior, desaparecerá de la educación el cultivo de la interioridad humana que quedará fagocitado por la mera dimensión social, política. Sin poseer el hombre una dimensión que escape al dominio de la polis, la esfera de lo moral quedará absorbida por la política. Si el hombre mantiene una relación constitutiva con la sociedad, entonces es total la unidad entre ética y política, entre exterioridad e interioridad. Insistimos: la ética queda absorbida, definitivamente, por la política. Las acciones de los hombres no son ya mensuradas por una Verdad eterna sino por la praxis política.

En este sentido, Del Noce afirma que con la asunción del valor político como instancia última, hacen su epifanía las más variadas formas de totalitarismo. Por ello será preciso ocuparse de asegurar la libertad del singular en regímenes democráticos totalitarios.

Ahora bien, borrada la dimensión ética (el obrar humano no encuentra su fundamento último en el dominio del ser sino en la polis), entonces los actos humanos pasan a estar regulados por el derecho positivo el cual, a su vez, depende de la decisión de los que monopolizan el poder.

En tercer lugar, esta visión hegemónica que se ha ido gestando en Argentina desde hace ya no poco tiempo, difunde una visión absolutamente relativista, disolviendo todo valor por medio de una voraz voluntad de poder. De este modo se borra de los espíritus todo vestigio de dimensión metafísica. El nihilismo más desolador es el resultado de la acción de estos “expertos en educación” que, a medida que pasa el tiempo, no han dejado siquiera una hilacha de formación enraizada en valores perennes.

La escuela bonaerense, de ahora en más, fundada sobre la ideología indiscutible que sustenta el presente documento, no dejará espacio alguno para cultivar aquel rostro que es tanto más humano cuanto más verdadero y bueno es. Tendremos que acostumbrarnos, de ahora en más, a vivir en una jungla dentro de la cual cada hombre será un lobo para el otro.

A veces pensamos, ¿no sería conveniente, acaso, reinsertar a todos estos “expertos de la educación” dentro de un proceso de auténtica formación que les aclare, por lo menos, el significado auténtico de la palabra “educación”?

*

Notas

[1] Texto del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires,  titulado: «5to. Año. VERSIÓN PRELIMINAR. Política y ciudadanía y su enseñanza en el ciclo superior», p. 25.

[2] Ibidem, pp. 11–12.

[3] Ibidem, p. 12.

[4] Cf. ibidem, p. 12.

[5] Cf. ibidem, p. 10.

[6] Cf. ibidem, p. 11.

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Clasificado en:Educación, Política, Reflexiones

1 Respuesta »

  1. Es indiscutible el panorama nefasto que se avecina con semejantes planteos. La “voluntad de poder” es el eje central de la doctrina niezscheana, y la historia es testigo -magistra vitae- de los crímenes sangrientos que supuso la afirmación de este principio en el campo político(dos ejemplos evidentes son el fascismo y el nazismo). ¡Qué paradójico Sr. ministro de Educación bonaerense! Ud habla de derechos de ciudadanía y con sus enseñanzas lo único que conseguirá es un grupete subversivo que arrasará con la ciudadanía… Ya no habrá buen aire para esa gente… ni para el país… ¿Con que apoya los fundamentos teóricos que legitimaron y legitiman a tantos gobiernos totalitarios? Estudie un poquito mejor Historia … y lógica… o más en general: estudie!!. Sus discursos son patéticos…. Atentamente.

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