Del espíritu revolucionario II

Luis D'Elia

Luis D'Elia

En el Programa televisivo nocturno de Canal 26 del día 4 de noviembre de 2010, dirigido por el periodista Fernández Llorente, Luis D’Elía expresó que Néstor Kirchner, al igual que él, era, en política, un dialéctico. Pero, ¿de qué dialéctica se trata? Si bien no definió la naturaleza de la dialéctica empleada por él y el ex presidente, las palabras que siguieron a su afirmación nos permiten precisar el concepto. D’Elía continuó diciendo que todos aquellos que buscaban el consenso ocultaban, en realidad, el siguiente propósito: dejar que las cosas permanecieran tal como estaban. Por eso, Néstor Kirchner siempre individualizada opositores con los cuales se enfrentaba. Podemos inferir, entonces, que la dialéctica a la que hace referencia D’Elía es una dialéctica opositiva, aut–aut (o–o). Esta metodología responde a la lógica de la guerra. La Argentina es pensada, entonces, como un campo de batalla dividido en dos grandes grupos: el de los revolucionarios y el de los antirevolucionarios. Los primeros son hombres «probos» que, al estar al servicio de la revolución, trabajan por la felicidad del «pueblo». Los segundos son réprobos por cuanto, al oponerse a los iluminados revolucionarios, impiden que el «pueblo» alcance la felicidad.

Ha sido esta lógica, precisamente, la que nos ha conducido a sostener que el gobierno de la era de los Kirchner ha sido perjudicial para Argentina puesto que ha significado un envilecimiento del alma de la Nación. La lógica de la guerra, lamentablemente, se ha ido adueñando del corazón de cada argentino. En estas circunstancias, ¿cómo nos será posible realizar la unión nacional y consolidar la paz interior (Preámbulo de la Constitución Nacional).

La dialéctica de la que nos habla D’Elía esconde una visión política totalitaria. En efecto, en el juego de la misma, el polo opositor no puede sino desaparecer en cuanto tal. Basta repasar discursos y declaraciones de los Kirchner y de sus seguidores para comprobarlo.  Hace pocos días, Estela de Carlotto, afirmó: «si Cobos iba (a la despedida de los restos del ex presidente Néstor Kirchner en Casa de Gobierno) ahora estaría internado». Además, se encargó de descalificar groseramente al periodista Lanata y a la política Elisa Carrió.  Y terminó diciendo que  «Kirchner siempre tuvo su corazón puesto en los derechos humanos». No cabe duda alguna, que los derechos humanos son privativos de los hombres «probos», es decir, de los revolucionarios, de todos aquellos que actualmente trabajan por la revolución. Para todos aquellos que no comparten esta «militancia» no queda ni siquiera la justicia.

Considero que el grupo setentista que tomó el poder en Argentina en el año 2003 ha logrado instalar, nuevamente, la misma lógica de la guerra que existía por aquellos años. ¿En qué terminará todo esto? Realmente no se sabe, aunque es seria preocupación ya que, desde esta lógica, no hay límite alguno para pasar de la violencia verbal a la física. El límite está dado, hoy por hoy, por determinadas circunstancias que son un obstáculo para que ello se realice. Pero, ¿qué sucederá cuando muden las referidas circunstancias?

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4 comentarios »

  1. Me gusto mucho Daniel.

    • Concidero que este no es un gobierno Revolucionario, pero ni se acerca a serlo. Solo que da una visión de gobierno revolucionario.
      Se pone una bandera de Derechos Humanos por hacer justicia con los dictadores de la última dictadura (porque parece ser que fue la única para este gobierno) sin tener en cuenta que durante tres décadas la gente pidió y luchó por justicia, pero no… la bandera se la ponen ellos solos. Ya con eso y con Bonaffini hablando dicen que está todo bien con los derecho humanos, imposible. Esto no es revolucionario, es simplemente un acto de justicia. Justicia que si fuera total metería en cana al mismísimo Nestor Kirchner que también estuvo actuando durante la dictadura, o al mismísimo Dualde que actuaba en la triple A. No digo que esté mal que hayan metido preso a los militares, sino que ponerse la bandera de defensor de Derecho Humanos con eso está pésimo, sobre todo teniendo en cuenta que desde la llegada de la democracia este gobierno tiene el triste record de tener la mayor cantidad de presos políticos.
      Ladran y ladran mucho, pero no dejan de ser perros, hablo de D’Elia y su manga de delincuentes barrabravas que van a golpear luchadores en serio y viajan al mundial. Disculpemé, pero el título se equivoca “El Espíritu Revolucionario” nooooooo, ni ahí, porque esto es una derecha disfrazada de izquierda, pero creame, sigue siendo una derecha.
      Una derecha que mientras cuelga el cuadro del Che en la casa de Gobierno, le saca el aumento a los jubilados para darle plata al FMI o renegociar con el grupo de París, no, disculpemé, pero de revolucionario esto no tiene nada. Lo único que hizo este gobierno fue dividir el país. Ellos se hacen llamar progres, pero para mí no son más que lo mismo de siempre.
      Te dicen que si estás en contra de la ley de medios es porque apoyás el monopolio de Clarín, que si estás en contra de la ley del campo sos un oligarca, que si estás en contra del matrimonio igualitario sos un fanático, que si estás en contra de este gobierno sos un gorila fascista. No, creamé, este gobierno no es revolucionario… este gobierno es confrontador, pero confrontador con los opositores.
      Nestor en su ultimo tiempo de vida no hizo ni un proyecto para mejorar nada, pero sí se la pasó peleandose por ahí.

      Si va a buscar revolucionarios en esta época, no los busque en este gobierno, Cristina no es más que una oligarca, ricachona y totalitarista más. Que a diferencia de cualquier revolucionario, no llegó haciendo una revolución, sino que llegó por el voto popular de la gente, va a ser la gente la que decida que esta presidenta siga o no, si quiere este modelo o no; lo que hace este gobierno no es más que ponerse la camiseta del Che y aparentar ser lo que no es para echar en cara los que no piensan como ellos, pero ojo… ellos no hicieron una revolución, ellos son más de lo mismo, no promulgaron ningún cambio ni lucharon por ello: les encanta el sistema capitalista donde gobiernan y de donde pueden sacar una hermosa tajada para sus propios fines.

  2. Me gusto mucho la nota, si bien estoy de acuerdo de que el saldo que el gobierno kirchnerista arroja es negativo (se sigue aplicando la politica que hace años vemos, Clientelismo, planes sociales compra votos, numeros que mienten, etc etc) pienso que el cambio que el pais necesita no nace en en la cima de la escala jerarquica, sino en la base… la responsabilidad por la situacion que pasamos es estrictamente de cada argentino. cuando no paga impuestos, cuando paga en negro sus empleados, cuando evade, cuando pasa en rojo, cuando presenciamos una injusticia y no nos involucramos ya que no nos imcumbe ni afecta, etc etc, creo que la fortaleza de una torre esta determinada por sus cimientos, no por la punta de la misma, pienso que la calidad de un pais esta determinada por la calidad de sus habitantes y no la de sus gobernantes…es muy facil responsabilizar a unos pocos por las miserias colectivas…es mi humilde opinion… saludos y gracias!

  3. Me parece también una reducción la asimilación de la dialéctica mentada por D’Elía con la dialécica revolucionaria para pasar a la declaración de la lógica dela guerra donde el enemigo debe desaparecer.
    Se trata de algo distinto,se parte de una realidad social construída sobre injusticia y explotación y no es
    espíritu revolucionario intentar superar esa situación
    sino realización de lo que debe ser de ,un valor.Independientemente de las contradicciones del Kirchnerismo me parece que no es un gobierno revolucionario sino reivindicatorio de valores conculcados por la dictadura y el neoliberalismo que
    suprimió derechos sociales que son de estricta justicia y nada tienen que ver con la revolución marxista.
    La aplicación de la doctrina social de la Iglesia declara la plenma validez de estos derechos y cual sería la forma de alcanzarlos cuando no hay consenso para su aplicación porque afecta intereses claramente
    de grupos privilegiados? En ocasiones la controversia y la confrontación son inevitables si lo que se busca es cambiar una realidad que en su proceso “dialéctico”tiende a la concentración económica y a la exclusión social y sus personeros no quieren hacer la más mínima concesión al pueblo oprimido y desposeído.

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