F.I.D.E.L. y el tío facho

Bar de la Universidad

Bar de la Universidad

La cola era demasiado larga. Todos estaban apurados porque contaban con escasos quince minutos para comer algo en el bar de la Universidad. El cantinero no tenía respiro entre la venta de pebetes y gaseosas. Entonces, imprevistamente, un chiflido cruzó como una flecha, veloz e impertinente, el bar de la Casa de Altos Estudios, a lo que siguió este pedido intempestivo:

– ¡Che Pelao, lo de siempre!

El cantinero, turbado, se olvidó de la larga cola que lo asediaba. Tomó una bandeja que tenía ya preparada y se puso a servir cuatro cortados en jarrito, a tostar cuatro especiales de jamón y queso con pan negro, dispuso cuatro vasitos con jugo de naranja natural y otros cuatro con agua gasificada. Sumó a la bandeja cuatro barritas de cereal light con colchón de frutas y un puñados de caramelos rellenos con chocolate.

Los otros estudiantes que, como cualquier hijo de vecino, hacían pacientemente la cola empezaron a perder la paciencia. ¡Flaco, vos tenés coronita!, le gritaban a Ernesto y, otros, al cantinero: ¡Dale, viejo, atendés vos solo?! ¡Pero esta cantina es una mierda! Quien fuese observador atento de esta escena habría advertido con facilidad que otros callaban estoicamente a lo que es preciso decir que estos jóvenes sabían que el padre de Ernesto, que así se llamaba el del chiflido, tenía la concesión del bar estudiantil.

Mientras el cantinero se acercaba con la bandeja, Ernesto unía dos mesas y acercaba cuatro sillas en el centro mismo del bar. No se hicieron esperar sus habituales compañeros de mesa, miembros todos de una lista que competiría en la próximas elecciones estudiantiles. Ellos eran: Marcelo, estudiante de Contador Público; Carolina, de Trabajo Social, y Diego, de Ciencia Política. El rostro de Ernesto rebosaba de satisfacción porque, con la inclusión de Marcelo, la lista disimulaba más su tinte izquierdoso. Como futuro Presidente del Centro de Estudiantes, el “sociólogo” Ernesto tomó la palabra:

– “Embarrando escritorios” hace ocho años que viene ganando las elecciones. ¿Qué vamos a hacer para darlos vuelta en las próximas?

Diego, que en el terreno de la política se sentía como pez en el agua, propuso:

– Para mí es importante un nombre original y una campaña negativa. Estuve pensando en un nombre… a ver qué les parece… F. I. D. E. L. (dijo esto proyectando soñadoramente su brazo en el aire): Federación Interdisciplinar de Estudiantes Líderes.

Ernesto trató de ocultar su alegría acariciándose pausadamente la barba. Y acomodándose sus anteojitos onda John Lennon, dijo pausado:

– Me gusta… me gusta… ¿Y la campaña negativa, Diego?

A lo que el politólogo respondió:

– Le tiremos un muerto al Presidente de “Embarrando escritorios”. Digamos que se afanó la plata de la fotocopiadora.

El momento de éxtasis fue interrumpido por Carolina que habló de la necesidad de participar en marchas como la del 24 de marzo, apoyar reclamos salariales de los trabajadores y ayudar a construir viviendas sociales. Molesto por estos divagues, Diego sentenció:

– Bajá a la tierra, Caro. ¡Acá se trata de tomar el poder!

Marcelo que, tomando su cortado, había permanecido callado, creyó llegado el momento oportuno de intervenir:

– Chicos, me parece que tenemos que priorizar la recaudación de fondos y pensar en un gancho fuerte para los votos. Yo propongo: jueves universitarios de marzo a diciembre en “Baco”, Fiesta de la espuma el 21 de septiembre y traer a “Trula” a fin de año. ¡Los negros se nos vienen en patota!

En ese instante pasó por el bar, encorvado y a paso lento, el Decano de Humanidades. Traía bajo el brazo la República de Platón. Fue una, mirarse y decir:

– ¡Qué tío facho, éste, eh! ¡Éste no negocia ni en pedo, no le vamos a poder sacar un mango!

Sin embargo, Diego, que sabía que el Decano cortaba el bacalao, sugirió:

– Me parece que tendríamos que hacerle una visita al viejo. Le podemos meter algo de presión. Y cruzó miradas con Ernesto pensando en la batería de recursos que les habían enseñado en sus respectivas ciencias para hundir al contrincante.

Despacho del tío facho

Tras solicitar una entrevista con el tío facho, los cuatro representantes de la lista F.I.D.E.L. se apersonaron en el despacho. Ernesto tomó la palabra y, sin mediar saludo, fue directo al grano:

– Te queremos pedir, llamémoslo así… un incentivo pecuniario para las próximas elecciones estudiantiles. Nosotros te garantizamos los votos de Política, Económica, Trabajo Social y Sociología para tu próxima postulación.

El Decano no pudo ocultar su malestar ante lo que había sido un pésimo primer paso: no saludar y tutearlo. ¡Qué imberbes cretinos! –pensó para sus adentros– ¡Te voy a dar reforma del ’18! ¡Yaaa van a tener voto en el Consejo Superior! Sin embargo, se repuso rápidamente, acostumbrado a estas lides, y respondió mansamente:

– Me parece, jóvenes, que a mal monte han venido por leña.

Diego entendió que era preciso ejercer una mayor presión y mirando socarronamente a sus amigos, preguntó:

– ¿Para cuándo teníamos pensados los escarches y las pintadas?

El Decano los cruzó en el aire:

– Por mí pueden traer a Página 12, bombos, redoblantes y todo el arsenal del folklore del apriete de que disponen. Pero como a la Decana anterior, a mí no me van a manipular!

Caro, casi con ingenuidad, dijo:

– ¡Qué querés, si era una bostera embarracancha! ¡Am sory!, ¡que se las banque!

Mientras esto sucedía, el Decano repasaba mentalmente las líneas de su último libro sobre la Universidad. Esta situación se asemejaba más a la “C.G.T. de los gordos” que a la Universidad de Humboldt. Y con cierta resignación y espíritu pedagógico dijo:

– Me parece que Uds. deberían dedicarse más al estudio y dejarse de todas estas pamplinas, propias de todos los revolucionarios de la hoz y del Bolsillo. ¿Cuál es el fin académico que persiguen? ¿Qué idea tienen de Universidad? ¿Cómo le van a devolver a sus padres y al país todo lo que han dado y dan por Ustedes? ¡No venimos a hacer negocios a la Universidad!

Ernesto, que promediaba los treinta y hacía casi doce que cursaba, se dirigió hacia la puerta de salida e indicó a los otros, mediante un movimiento de cabeza, que lo siguieran. El discurso del Decano le había revuelto las vísceras y, con intempestivo fervor, dijo:

– Vos tío te olvidás que la Universidad es por y para el pueblo, y a nadie le vas a impedir el ingreso ni decirle cuándo tiene que irse. No te olvidés que nosotros estamos acá para hacer política para el pueblo!

Después de estas palabras todos salieron rápidamente. Y tras cerrar la puerta decidieron ir al Decanato de al lado en el que, seguramente, tendrían más suerte.

Anuncios

Etiquetado como: , , , , , ,

Clasificado en:Educación, Humor, Política

6 comentarios »

  1. Estimado Profesor: Dura verdad la que refleja; y por ello me pregunto: ¿llegué demasiado temprano para los comentarios o nadie se atrave comentar? Un saludo.

  2. Muy bueno el artículo FIDEL y el tío Facho!!! Con mucho sentido del humor. Un contraste asombroso pero real

  3. Muy bueno el articulo Dr. lasa. lo comentado por usted es un fiel reflejo de la universidad nacional de san luis, que parece ser el caldo de cultivo de estos “estudiantes” politiqueros crónicos.un cordial saludo desde san luis. franco

  4. Excelente articulo Dr. Lasa un vivo reflejo del tipo de mentalidad politica al que actualmente nos vemos sometidos, saludos.

  5. Profesor, me encanto su articulo, con buen sentido del humor. Recien encuentro esta pagina, voy a seguir leyendo los demas. Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Créditos

Diseño y gestión digital: @Condolasa

Créditos

Edición de contenidos: @SBroggi

A %d blogueros les gusta esto: