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Carta de Rosas a Encarnación
Imagínese el lector viajando en un Urquiza durante tres agotadoras jornadas… Cansado y soportando las inclemencias de un crudo invierno, viajaba Juan Manuel de Rosas en su volanta desde hacía tres días y tres noches. El Restaurador se dirigía al sur. Obligada al recambio de caballos, la comitiva se detuvo en “La Posta de Corni”, y allí fue alcanzada por un chasqui que le hizo entrega a Rosas de un paquete de su Señora esposa, doña Encarnación Ezcurra. El paquete contenía churqui para lo que restaba del camino, una botella de vino patero y una misiva lacrada que si el lector hubiera podido abrir, habría conocido la espantosa caligrafía y ortografía de la Señora de Rosas. He aquí un fragmento de las líneas de doña Encarnación:
Juan Manuel: mientras Usté está de biaje, la gorda ridícula, ésa, la mujer del Balcarce, sigue revoleando la media con bosta en contra de Usté Anda diziendo que Usté se retira para volber como un héroe de la conquista del sur. Diz también que Usté se está haciendo rogar para ser gobernador. La voy a callar a los tiros a la gorda prostituta esa! I que se cuide el marido también! I dígale a su primo Anchorena que se guarde el serrucho para cuando sea necesario. Le cuento que anoche he estado pensando en algunas ideas para preparar a los muchachos del poncho rojo (los primeros de la lista son Balcarce i la gorda). Estoy pensando cómo undir a varios. Siempre suya. Encarnación. Continuar leyendo »